Divorcio con Ley de la Segunda Oportunidad

¿Es posible separarse o divorciarse y acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad?


Efectivamente, ni la Ley de la Segunda Oportunidad es un impedimento para separarse o divorciarse, ni separarse o divorciarse ha de ser un impedimento para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad.


Es común que las relaciones sentimentales empeoren e incluso lleguen a romperse por los problemas económicos o financieros. En un proceso de divorcio, donde a las dificultades emocionales se les añaden además dificultades económicas, conviene poder centrarse en el bienestar emocional sin dejar de lado la organización de los problemas financieros. Sin embargo, tener que gestionar ambos aspectos a la vez, se hace complicado, en especial cuando se carece del ánimo y de la información adecuados.


Conviene por ello, dejar en manos de profesionales la gestión de las deudas, dado que con un adecuado asesoramiento, el pronóstico que existe sobre la solución de este tipo de problemas, es por regla general, muy favorable.


Consecuencias de la Ley de la Segunda Oportunidad en el divorcio.


Existen innumerables supuestos y alternativas en el tratamiento legal de las deudas comunes de un matrimonio en proceso de separación o divorcio. Añadir el trámite de la Ley de la Segunda Oportunidad para que se acoja uno, otro o los dos cónyuges en proceso de divorcio a la vez, añade mayor complejidad a la situación, lo que hace extremadamente recomendable el asesoramiento adecuado para poder plantear la mejor estrategia posible. Cualquiera de las estrategias diseñadas, puede beneficiar a uno solo de los cónyuges, al otro o a ambos a la vez.


El problema no reside solamente en las deudas contraídas por uno solo de los cónyuges o ambos a la vez, sino también en relación a los bienes que se tienen en común o que de forma privativa, son propiedad de uno solo de los cónyuges. También es de vital importancia el régimen económico matrimonial que se ha tenido durante el matrimonio (gananciales o separación de bienes). Otro aspecto fundamental es la existencia o no de hijos en común.


Plantearemos algunos de los supuestos más comunes y las soluciones más adecuadas para gestionar de la forma más adecuada sus deudas a través de la Ley de la Segunda Oportunidad en un proceso de divorcio o separación.



Preguntas y respuestas.


Gestión de las deudas en la Ley de la Segunda Oportunidad durante el divorcio.

Hay que distinguir primeramente, cuál de los cónyuges es el titular de las deudas contraídas. Puede que las deudas correspondan solamente a uno de los cónyuges o a ambos a la vez. También cabe la posibilidad, de que la deuda sea por mitades iguales o solidaria, es decir, que el acreedor pueda reclamar la totalidad de la deuda a cualquiera de los cónyuges, independientemente de que el cónyuge que se haya hecho cargo de la misma, le reclame posteriormente la parte que le correspondía pagar al otro.


El hecho de que uno de los cónyuges haya solicitado un préstamo de forma individual, sin contar con el otro durante el matrimonio, no implica necesariamente que la deuda sea solamente de quien ha solicitado el crédito, dependiendo del uso que se le dé al dinero obtenido, podría entenderse que la deuda es de los dos cónyuges.


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Propiedades y bienes en la Ley de la Segunda Oportunidad durante el divorcio. Gananciales o separación de bienes.

El régimen económico matrimonial que se tiene o se ha tenido durante el matrimonio, es fundamental es fundamental a la hora de acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad. En el régimen de gananciales, todos los bienes adquiridos a partir del matrimonio, se presumen propiedad de ambos cónyuges por mitades iguales. Por el contrario, en el régimen de separación de bienes, cada cual es propietario de los bienes que adquiere, antes y durante el matrimonio.


En tal sentido, el perdón de la deuda conseguido por uno de los cónyuges en sociedad de gananciales, también se extenderá y beneficiará al otro cónyuge que no se haya acogido a la Ley de la Segunda Oportunidad, incluso aunque se haya tramitado el divorcio y se haya disuelto el matrimonio con la comunidad de bienes, siempre y cuando no se haya liquidado todavía la misma, es decir, no se haya producido todavía el reparto de los bienes de la sociedad conyugal disuelta. Por otro lado, en el caso de tratarse de un régimen económico matrimonial de separación de bienes, el perdón de la deuda no se extendería al otro cónyuge y por tanto no correría la misma suerte exoneratoria.


Durante el proceso de la Ley de la Segunda Oportunidad, si se pretende el perdón total de la deuda, los bienes propiedad del cónyuge que ha solicitado acogerse a este proceso, deberán liquidarse, vendiéndose para hacer frente al pago de las deudas con el fruto de la venta. Si esos bienes son comunes, es decir, de ambos cónyuges, del proceso de divorcio puede resultar un previo reparto de los mismos que afecte a una eventual liquidación en la Ley de la Segunda Oportunidad. Así lo prevé la Ley cuando establece que el cónyuge del concursado tendrá derecho a solicitar del juez del concurso la disolución de la sociedad o comunidad conyugal cuando se hubieran incluido en el inventario de la masa activa bienes gananciales o comunes que deban responder de las obligaciones del concursado.


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Pensión de alimentos del divorcio en la Ley de la Segunda Oportunidad.

La pensión de alimentos deber respetarse en la Ley de la Segunda Oportunidad. De hecho, es uno de las pocas deudas que debe pagarse y sobre las que no es de aplicación el límite de embargabilidad. De esta forma, los alimentos de los hijos están protegidos por encima del derecho al perdón del deudor.


Cuestión distinta es si estos alimentos se fijan de mutuo acuerdo, sobredimensionando las cantidades para eludir el pago de otros acreedores o para distraer bienes en beneficio de otros miembros de la unidad familiar. El juzgado puede llegar a examinar la conveniencia de dichos acuerdos en beneficio del resto de acreedores.


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¿Acogerme a la Ley de la Segunda oportunidad puede perjudicar a mi ex pareja?

Según qué casos, puede que la ex pareja salga perjudicada si te acoges a la Ley de la Segunda Oportunidad para el perdón de la deuda. Veamos en qué supuestos eso puede ocurrir.


Deudas solidarias. En caso de tener deudas solidarias con la ex pareja, cuando a uno de los dos se le concede el perdón de la deuda a través de la Ley de la Segunda Oportunidad, el acreedor puede entonces reclamar toda la deuda pendiente al otro cónyuge deudor solidario. Por ello, a pesar de que a uno de los dos le hayan perdonado su deuda, ello no se hace extensible al otro, quien deberá hacerse cargo de toda la deuda al ser solidaria. Cuestión distinta y sin duda controvertida, sería la capacidad de quien ha pagado toda la deuda, para repetir contra su ex la parte correspondiente que ha pagado de más. Se podría considerar que la deuda se ha extinguido con la Ley de la Segunda Oportunidad también para el cónyuge que ha asumido la deuda, pero


Bienes en común. En relación a los bienes en común, si se han repartido ya tras el divorcio, habiéndose liquidado para hacer efectivo el reparto de los mismos entre los cónyuges divorciados, ello impide que el perdón del concursado se extienda al otro deudor solidario, quien deberá responder por toda la deuda con sus bienes. Sin embargo, esos bienes comunes quedarán a salvo de responder por las deudas siempre que no se hayan liquidado o repartido, siendo por tanto extensivos los efectos sobre el perdón de la deuda del concursado al otro cónyuge, incluso en el caso de estar divorciados y disuelto el matrimonio, pero con los bienes comunes pendientes de reparto. Sin embargo, el acreedor podrá dirigirse contra los bienes privativos del cónyuge no concursado por sus propias deudas. En el caso de que las deudas fueran solidarias, no puede nacer un derecho de repetición de las mismas contra del deudor concursado para el caso de que el deudor solidario, fiador o avalista, pagara la deuda.


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¿Puedo acogerme a la Ley de la Segunda Oportunidad sin que se entere mi ex pareja?

Depende. Si no hay bienes en común, es posible que la ex pareja no llegue a tener conocimiento del proceso dado que no tiene por qué afectarle. Sin embargo, si hay bienes en común, es muy posible que termine enterándose de que el otro copropietario se ha acogido a la Ley de la Segunda Oportunidad, dado que si finalmente la mitad indivisa del deudor debe venderse, se le ofrecerá la compra de esa parte al copropietario.


Hay que tener en cuenta que si el copropietario que no es deudor no compra la parte de la propiedad del deudor, puede comprarla un tercero y luego solicitar la división de la cosa común. El Código Civil establece que nadie está obligado a permanecer en la comunidad de bienes, por lo que si un tercero comparte por ejemplo la mitad de la propiedad de la vivienda con nosotros por haberla comprado al deudor para saldar deudas, ese tercero puede obligar a vender la parte al ex-cónyuge no deudor incluso judicialmente si no compra la parte adquirida por el tercero.


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